José Luis Zoreda (Exceltur): “Hay destinos turísticos que bordean sus límites de capacidad” | Economía

El turismo ha tenido un año de récord en España y se ha convertido en el principal motor de crecimiento de la economía. Supone ya un 12,8% del PIB, un máximo histórico. Pero el incremento del número de visitantes ha hecho aflorar de nuevo el descontento ciudadano en los destinos más masificados. La asociación Exceltur, que integran una treintena de grandes compañías del sector como Meliá, Iberostar, Iberia, NH, Riu, Palladium y Amadeus, ha lanzado el debate para analizar, entre empresas, administraciones y ciudadanos, cómo hacer compatible el turismo con la sostenibilidad social, uno de los principales retos, y ha organizado un foro centrado en este tema el martes 23 de enero en Madrid. “Es algo que debemos consensuar entre todos”, afirma el vicepresidente ejecutivo de Exceltur, José Luis Zoreda, en una entrevista.

Pregunta. ¿El ritmo actual de crecimiento del turismo es sostenible?

Respuesta. Con las intensidades actuales en algunos destinos de éxito y en sus temporadas punta, es complicado. Otras opciones de consumo están apuntando a una ralentización, el turismo aún no, aunque esto puede cambiar. Además, hay que preguntarse cuánto más puede crecer el turismo de menor valor añadido sin resultar insostenible y sin generar rechazos ciudadanos. Cualquier crecimiento tiene límites y hay destinos españoles que bordean sus límites de capacidad de carga y en algunos momentos han traspasado ya sus límites.

P. ¿Dónde están los límites?

R. El turismo debe crecer de otra manera, no tanto por mero volumen, sino buscando las tipologías de turistas que más derrama directa e indirecta dejen. Eso no puede hacerse con la misma oferta y modelos de gestión turísticos de hace décadas. Hay que seguir valorizando y diversificando unas propuestas más experienciales y diferenciales, con una mejor gobernanza público-privada. A su vez, el sector público y el privado tenemos que incorporar las voces constructivas de la ciudadanía, superando los modelos que básicamente solo primaban elevar la afluencia. Hay que huir de los escenarios que generen externalidades turísticas socialmente más problemáticas, como la turistificación o la gentrificación. De ahí el máximo rechazo al exceso de turismo. Hay que acercar las miradas entre el turismo y los residentes, haciéndoles copartícipes del posicionamiento que mejor respete sus valores y más beneficios deje para el conjunto de la sociedad.

P. ¿La tasa turística no cumple esa función?

R. La tasa tal como está ahora concebida, tiene un mayor sentido penalizador y compensatorio, que una manera de generar una mayor contribución positiva del turismo. En los pocos lugares que se aplica en España se ha destinado en su mayoría a financiar gasto corriente.

P. ¿Hay que poner límites concretos?

R. Tenemos que ser sensibles a una nueva gestión del turismo que ordene y evite las aglomeraciones y tenga en consideración la protección del patrimonio. El número de turistas que llegan no puede ser el único baremo de éxito. Hay que primar desarrollo y crecimiento de oferta y demanda que mejor equilibre los resultados deseados.

P. ¿La desestacionalización puede ayudar a evitar masificaciones?

R. La desestacionalización es clave, pero en muchos casos es más un deseo que algo factible. Tanto en destinos de sol y playa afectados por el clima, como en los urbanos, se requiere siempre que se cuente con los recursos locales precisos, el diversificar y captar otra demanda en otras épocas del año, con una oferta distinta, aspirando a una afluencia más calmada, y sin renunciar a que siempre pueda generar la mayor derrama posible.

P. ¿El debate sobre el cambio de modelo de sol y playa está superado?

R. La gente va a seguir primando unas vacaciones en el mar. Lo que no se puede aceptar es el turismo playero de excesos como los turistas del botellón o del balconing, ya que, como en todo, no se pueden saltar los límites.

P. ¿Las altas temperaturas que se están acusando estos veranos están haciendo que los turistas se vayan de las zonas mediterráneas de playa al norte?

R. Se está detectando una tendencia a disfrutar del País Vasco, Galicia, Asturias. Pero no diría que es solo porque en el sur haga calor, sino porque el norte tiene una naturaleza y unos paisajes maravillosos, una buena gastronomía, cultura… No minusvaloremos los múltiples atractivos del norte.

P. Exceltur afirma que hay descontrol en los pisos turísticos.

R. Los pisos turísticos se están extendiendo a una velocidad escalofriante, en su mayoría ilegales y muy difíciles de perseguir por la falta de apoyo en el control previo de unas plataformas que siguen acogiéndose a múltiples rendijas legales para eximirse de colaborar totalmente en ello. De hecho, los pisos son el principal origen del malestar ciudadano asociado al sector y a la turistificación/gentrificación derivada del turismo. El principal problema no es hoy la competencia desleal que generan, sino el hecho de ser hoy los causantes de que se esté deteriorando la imagen del turismo en muchos destinos urbanos y vacacionales exitosos. Ello se debe a los efectos perturbadores de esos pisos para los barrios y la expulsión de sus residentes, porque los alquileres suben, los comercios tradicionales se van…

P. ¿Qué propuestas concretas hay para hacer el turismo socialmente sostenible?

R. Es algo que debemos consensuar entre empresarios, administraciones y ciudadanos. Desde Exceltur, con el apoyo y adhesión de las principales patronales turísticas subsectoriales, queremos impulsar una nueva visión. Se trata de impulsar y asumir las mejores prácticas para revertir entre todos la pérdida de imagen que acusamos, promoviendo las políticas laborales y sociales más sostenibles y que mayor autoestima y sentimientos de pertenencia generen, para captar y retener el mejor talento.

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