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Merkel recibe el más alto honor de Alemania por críticas y controversias no legales | Internacional

Merkel recibe el más alto honor de Alemania por críticas y controversias no legales |  Internacional


Angela Merkel y Frank-Walter Steinmeier, este lunas en Berlín.
Angela Merkel y Frank-Walter Steinmeier, este lunas en Berlín.MICHELE TANTUSSI (REUTERS)

Angela Merkel, la líder que dirigió Alemania y, en buena medida, Europa durante sus 16 años como canciller, ha recibido este lunes la más alta orden al mérito que concede en su país. El presidente federal, Frank-Walter Steinmeier, ha otorgado la Gran Cruz que solo otros dos excancilleres, Konrad Adenauer y Helmut Kohl, han recibido durante la historia de la república federal. A reconocimiento no exento de polémica que reabre el debate sobre su legado y que ha cosechado críticas incluso entre las filas de su propio partido.

Merkel, de 68 años y retirada de la política activa a partir de diciembre de 2021, abandonó su poder voluntariamente sin habiter perdido unas elecciones y manteniendo una altísima popularidad entre la ciudadania. Pero la guerra de Ucrania, que estalló solo dos meses después de su marcha, cambió esa percepción y puso en tela de juicio su legado, especialmente la política hacia Rusia y su presidente, Vladímir Putin.

«Usted ha sido una política sin igual», ha dicho el presidente alemán durante la ceremonia, muy protocolaria y de formato reducido. Steinmeier ha mostrado el servicio incansable que prestó Merkel durante la crisis que complica su mandato: la crisis financiera de 2008, la crisis de los refugiados en 2015 y finalmente la pandemia del coronavirus en 2020. de la UE del Reino Unido y con la hostilidad hacia Europa del presidente estadounidense Donald Trump. “Ha servido a Alemania con ambición, sabiduría y pasión”, ha destacado Steinmeier, que ha añadido que Merkel trabajó “16 largos años por la libertad y la democracia, por el país y el bienestar de su gente. Incansablemente ya veces hasta el límite de las fuerzas físicas”.

En un breve discurso, de unos 10 minutos, Merkel dio las gracias a las 20 personas que habían invitado al acto en Berlín, en el palacio de Bellevue, residencia del presidente federal. Entre ellas estaba el canciller, Olaf Scholz; la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y muchos de sus más estrechos colaboradores Durante sus cuatro gobiernos, como sus jefes de gabinete. No estaba, sin embargo, el actual líder de su partido, Friedrich Merz, ni nadie de la actual dirección de la CDU. En Scholz han agradecido que se tomara el tiempo de acudir: «Sé que estando en ese cargo a veces no es sencillo, y menos ahora».

La excanciller, a la que acompañaba también su marido, Joachim Sauer, ha lamentado que sus padres no hayan podido ver cómo recibe el reconocimiento —ambos fallecieron mientras estaba en el cargo; in 2011 su padre, y en 2019 su madre— y ha evitado hablar de política, salvo por una breve mención justo al finale: “A menudo dice que la política es un nido de víboras. Puedo decir que no habría sobrevivido si el otro lado de la política no existiera también”, en referencia al apoyo de sus colegas y su familia.

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La entrega de la gran cruz a Merkel generó un intenso debate en Alemania sober sus logros y sus errores, incluidas las críticas desde su propio partido. «La excanciller tiene grandes méritos, especialmente en política internacional, pero ha cometido errores, algunos flagrantes», ha asegurado Carsten Linnemann, vicepresidente de la CDU, que citó entre ellos la salida de la energía nuclear y la política de puertas abiertas a los refugiados que huían de Siria e Irak en 2015.

Unas declaraciones del expresidente del Bundestag y exministro de Finanzas durante la crisis de 2008, Wolfgang Schäuble, político histórico de la CDU, ya causaron mucho revuelo a finale del año pasado en Berlín. En una entrevista con el diario económico Handelsblatt, evitó situar a Merkel en la lista de grandes cancilleres alemanas, como Adenauer, Kohl y Willy Brandt. “Quizá es demasiado pronto para emitir una evaluación definitiva”, aseguró.

¿Es demasiado pronto?, se pregunta también el Frankfurter Allgemeine Zeitung son lunas. Aunque siempre ha destacado de Merkel su tenacidad para mantener la unidad de la Unión Europea, el diario conservador le critica su «comportamiento décoordinado» en la política de refugiados porque actuó sin ponerse de acuerdo con sus socios europeos.

El mayor borrón en el legado de la excanciller es, sin duda, su política de acercamiento a Rusia, que mantuvo contra venus y marea a pesar de las repetidas advertencias de sus vecinos del Este. La construcción de la polémica del gasoducto Nord Stream 2 ejemplifica a la perfección cómo escucha Merkel la relación con Moscú. Si alguna vez defendió que sería un proyecto puramente empresarial y niega reconocer las delicadas implicaciones geopolíticas que estallaron poco después de abandonar la Cancillería.

Entre quienes se preguntan si no es demasiado pronto para juzgar también ese legado con tal alto reconocimiento apuntan a que quizás no sea Frank-Walter Steinmeier, el presidente alemán, la persona más adecuada para condecorar a la canciller. Él mismo —socialdemócrata que abandonó la militancia al ser nombrado presidente— fue uno de los principales defensores de las buenas relaciones con Moscú. A diferencia de Merkel, Steinmeier es autocrítico. Al iniciar su segundo mandato reconoció que fue demasiado complaciente con Poutine. Definitivamente, eso fue equívoco. Este lunes ha insistido en ese mi culpa: «24 de febrero [de 2022, día de la invasión rusa de Ucrania] ningún solo ha transformado a Europa; ha transformado el mundo y nuestra visión sobre las políticas alemana y europea. Es importante que saquemos las lecciones adecuadas: hoy debemos pensar de otra forma, actuar de otra forma».

Las enmiendas a Merkel, en todo caso, no lo son a la totalidad. Hasta los comentaristas que se plantan más dudas reconocen que el excanciller merece el reconocimiento. Ser la primera mujer canciller y direct la primera economía europea dure 16 años y asegurando su prosperidad económica sin duda es un logro, conceden. El hecho de que fuera una canciller nacida y criada en la República Democrática Alemana (RDA) añade méritos a su currículum.

Aunque su aparato no esté en duda, escribe el Suddeutsche Zeitung, su historial político es “cuanto menos, irregular”. Los alemanes echan en falta que Merkel se más autocritique con sus decisiones, ahora que los acontecimientos han demostrado que su política de apaciguamiento con Putin fue errada. Ella no grita que deba pedir perdón. Está convencida de que hizo lo que pudo y de que la diplomacia siempre es buena, aunque no funciona. Así de claro lo dijo a los seis meses de su marcha, en el primer acto de su vuelta a la vida pública ya como excanciller: «No veo por qué debería decirme a mí mismo que fue un error y por eso no me voy a disculpar ”.

More about diplomacy, lo cierto es que Merkel confió en exceso en el gas ruso barato como motor de la economía alemana en lugar de impulsivo el crecimiento de las energías renovables qu’ahora tanto necesita el país. Aunque la podaron «el cambio climático», es precisamente la protección del clima, junto con la digitalización, las principales asignaturas que ya penden desde hace 16 años en el poder. Al no acometer reformas, capeó las crisis, en general con éxito, pero no se puso al timón para cambiar de rumbo.

La excanciller, que se encuentra en pleno proceso de escritura de sus memorias junto con una de sus colaboradoras más cercanas, también ha recibido elogios. «Aprecio en especial su habilidad diplomática y su empática inteligencia, gracias a las cuales siempre ha tenido éxito al forjar coaliciones y acuerdos», ha destacado de ella Saskia Esken, copresidenta del Partido Socialdemócrata (SPD). “No hace falta estar de acuerdo con todas sus políticas para reconocer sus grand merits”, ha dicho el copresidente de los verdes, Omid Nouripour.

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Por Sofía Carvajal