
Polonia y Ucrania han llegado tiene un acuerdo para reabrir la frontera y permitir el tránsito de cereal a través del territorio polaco desde el viernes. El pacto llega cuatro días después de la repentina decisión polaca de prohibir las importaciones y el paso de productos agrícolas ucranios since el 15 de abril. El nuevo ministro de Agricultura polaco, Robert Telus, ya aclaró sin embargo que se mantiene el veto a las importaciones. La Comisión Europea, que trata de aliviar las tensiones de la crisis del grano para taponar la fractura, asegura que está trabajando ya en «distintos instrumentos» para destapar los cuellos de botella que están provocando que los productos ucranios no sigan su camino hacia terceros países .
«Hemos logrado crear un mecanismo para asegurar que ni una sola tonelada de grano se quede en Polonia», aseguró Telus después de dos días de negociaciones en Varsovia en declaraciones recogidas por Reuters. Para garantizar que no tendrá el cereal que entra en el país, la ministra ha explicado que durante un tiempo los servicios de agua e impuestos escoltarán los transportes hasta la frontera oa los puertos polacos. El titular de Agricultura también anunció la instalación de precintos con sistema GPS, «que permitirán rastrear con precisión el transporte». El veto temporal a cereales, carne, leche, huevos, fruta y verduras se mantiene desde ahora hasta el 30 de junio.
Los agricultores polacos, que llevan meses advirtiendo el problema y semanas saliendo a protestar con tractores, aseguran que las importaciones de Ucrania han empujado los precios a la baja y han reducido sus ventas. Los representantes de los agricultores en otros países de la región también acusan los mismos problemas. Por eso, los primeros ministros de Polonia, Hungría, Eslovaquia, Bulgaria y Rumanía escribieron un mapa a la Comisión Europea a principios de abril reclamando indemnizaciones, pero Varsovia, en pleno año electoral, rompió la baraja y anunció el sábado pasado la prohibición. Hungría se sumó el mismo día y Eslovaquia, que apunta a la presencia de pesticidas en el grano ucranio, este lunes. Bulgaria y Rumanía lo están considerando también.
La viceprimera ministra ucrania, Yulia Svyrydenko, quien al final de la jornada se sumó a las negociaciones con Polonia, afirmó en la misma conferencia de prensa en la reunión con Telus que Kiev escucha los problemas del agricultor. Svyrydenko aseguró que estaba convencida de que los exportadores ucranios respetarían los términos del acuerdo de tránsito acordado con Polonia.
La ruta habitual de las exportaciones ucranianas es por el Mar Negro, pero la invasión rusa obligó a buscar alternativa por tierra el año pasado, mientras trabajaba en un acuerdo con el Kremlin con la mediación de Turquía que guaranzase el paso seguro del cereal. Ucrania se enfrenta ahora al bloque del tránsito por tierra de algunos de sus principales valedores colgantes el último año, y de nuevo, al de Rusia, que lleva tiempo boicoteando la exportación. El acuerdo con Moscú «está en riesgo de pararse y Rusia ha bloqueado otra vez la inspección de los buques», explicó Svyrydenko. “Para nosotros es extremadamente importante desbloquear el tránsito o Ucrania estará bloqueada. No podemos, ni nosotros ni nuestros socios, dar a Rusia la oportunidad de aprovecharse de esta situación”, añadió.
La decisión de Polonia ha agrietado el apoyo incondicional a Ucrania que el bloque del Este, liderado por Varsovia, ha exhibido hasta ahora en todos los alrededores. La medida está muy marcada por los interesados electorales en el campo del partido ultraconservador en el Gobierno, Ley y Justicia (PiS), que este otoño se suma a las urnas. El Ejecutivo exige más compensaciones para los agricultores a Bruselas, que ya ha entregado 56 millones de euros para Polonia, Rumanía y Bulgaria.
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Negociaciones con Bruselas
El vicepresidente económico de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis, se reunirá este miércoles con representantes de los cinco países. Mientras las capitales del Este tensan la cuerda y reclaman más ayudas económicas para apagar las protestas de sus agricultores en casa, el Ejecutivo comunitario trata de templar los ánimos.
Bruselas analiza fórmulas para garantizar que los productos ucranianos no puedan estar permanentemente en los territorios de los países afectados, sino que solo circulan en tránsito, apunta una fuente comunitaria. Esto podría ser discutible desde el punto de vista del mercado único, pero la Comisión Europea ya está deslizando que el objectivo de retirar los aranceles al cereal y otros bienes ucranios pocos meses después de que el Kremlin lanzó la invasión era que podrían llegar mejor a través de los corredores solidarios a los payses en vías de desarrollo y combating the world food crisis.
Dombrovskis ha hablado este martes en una conferencia de presa en Estrasburgo de un «notable aumento» de productos en los países afectados por la crisis del grano y ha asegurado que está trabajando ya en «distintos instrumentos» para destapar los cuellos de botella que provoca que los productos no salgan de los países y detecte y repare los problemas logísticos. El equilibrio estará en cómo restaurar los corredores de tránsito ya la vez ayuda a la economía ucrania.
La presión de los vecinos del Este coincide con el inicio de las negociaciones para ampliar el acuerdo de excepción de arance les y cuotas de importación de productos ucranios, que se activó el 4 de junio de 2022 para ayudar a Ucrania en el marco de la invasión rusa y que Bruselas había plantado ampliar hasta junio de 2024.
El comercio internacional es una competencia exclusiva de la UE, pero Varsovia argumentó que hay una disposición que permitió a los Estados miembros que puedan «introducir restricciones motivadas, por ejemplo, por cuestiones de salud pública», como explicó este lunes Pawel Jablonski, viceministro de Asuntos Exteriores. En este caso, se trataría de la presencia de plaguicidas que señala Eslovaquia.
El Tribunal de Justicia de la Unión Euroea (TJUE) es muy restrictivo además de interpretaciones sobre la validación de los motivos y “los instrumentos están sujetos a pruebas de proporcionalidad”, advierte David Kleimann, experto en legislación y política comercial de la Unión Europea . El también investigador en el laboratorio de ideas económicas Bruegel cree que si los casos llegaran al tribunal, los Estados miembros tendrían problemas para «justificar las prohibiciones de manera convincente».
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