Ia Comisión Europea anunció a finales de abril el lanzamiento concreto de un proceso sin precedentes, Aggregate EU, que permite a las empresas europeas registrar sus necesidades en materia de compras de gas, con vistas a compras comunes a nivel de la Unión.
Propuesto durante mucho tiempo por los servicios de la Comisión Europea, y retomado por la presidencia francesa de la Unión en la segunda mitad de 2008, al día siguiente (ya) de las presiones de gas retenidas sobre Europa por Rusia, este sistema pretende utilizar el colectivo poder de mercado de los europeos para poder obtener mejores precios con los proveedores internacionales.
En esto tiene una faceta positiva, ya que la política energética de la Unión en los últimos meses parece estar inspirada en planteamientos unilaterales, en contra de la voluntad formulada por el artículo 194.1 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea que considera que “en un espíritu de solidaridad entre los Estados miembros, [la politique de l’Union vise] para garantizar la seguridad del abastecimiento energético de la Unión». Constituye así un mensaje destinado a mostrar que los europeos están unidos en la gestión de sus suministros, así como en la de sus redes de almacenamiento y transporte de gas.
¿Cooperación o competencia?
Mientras el deseo de la primera consulta era comprar 11.600 millones de metros cúbicos de gas, las ofertas superaron los 13.400 millones de metros cúbicos. Esto refleja una recepción positiva por parte de los exportadores internacionales de gas, pero sigue siendo modesto en comparación con el consumo de gas europeo, que ronda los 400 000 millones de metros cúbicos.
En sus términos, el mecanismo de agregación de demanda y compras conjuntas de gas puesto en marcha también es un desafío. Se trata de una plataforma privada que se encargará de facilitar este pool de compradores. No se trata, como ocurre con las vacunas, de un pool de estados europeos, sino de un pool de empresas que, de forma voluntaria, aceptarán utilizar (o no) los servicios de este operador privado.
Este pool reúne empresas heterogéneas, tanto en términos de volumen de gas comprado como de poder financiero. Como resultado, los actores del mercado podrían verse divididos entre un comportamiento de tipo cooperativo y un comportamiento de tipo competitivo, o incluso “free-riding”. ¿Cómo se articulará esta plataforma con los actuales sistemas de negociación específicos de cada actor? De facto, es probable que dicho mecanismo beneficie a más empresas pequeñas, cuyo poder de negociación es débil.
Te queda el 45,71% de este artículo por leer. Lo siguiente es solo para suscriptores.



