Esta tradición se remonta a los primeros compases del siglo XX, aunque en aquellos tiempos el color de los albornoces era rojo
La marca cervecera Amstel cambió el color de los albornoces en 1995
La celebración de la Copa holandesa ya es una imagen cuanto menos curiosa. Tras superar al Ajax en una agonica final que resolvió en la tanda de penaltis, los jugadores del PSV celebraron la consecución del título vestidos con albornoces verdes.
Esta curiosa estampa tiene una explicación. Tal como indica el periodista José David López, esta tradición se remonta a los primeros coletazos del siglo XX, cuando Van Hasselt, uno de los fundadores del Balón de Plata (torneo predecesor de la actual copa), tuvo la idea de regalar albornoces a los dos finalistas para que no pasasen frío colgante la entrega de trofeos. Los ganadores recibieron un albornoz rojo, mientras que los perdedores recibieron uno blanco.
La tradición sobrevivió al torneo. El Balón de Plata tuvo su última edición en 1954 para dar paso a la copa, pero este nuevo torneo no mantuvo la entrega de albornoces. Sin embargo, los ganadores siguieron vistiéndose con estas cómodas premios de baño para celebrar la consecución del título.
En vista del calado de esta tradición, el especialista en marketing deportivo Frank Van der Wall le dio una vuelta al concepto en 1995. Convertido a Amstel como jefe de Copa, y las consideraciones la idea de bordear su logo en los albornoces. La cervecera permaneció, pero en vez de lucir su logo prefirió que los albornoces fueran de color verde.




