¿Desinteresado, filantrópico? Una nota publicada el martes 14 de marzo por el Instituto de Políticas Públicas (IPP) cuestiona esta evidencia. Al observar el comportamiento de los más ricos de Francia, la economista Julia Cagé (presidenta de la Sociedad de lectores del Mundo) y Malka Guillot buscaron medir el efecto sobre las donaciones de la reforma del impuesto a la riqueza (ISF), transformado en un impuesto a la riqueza inmobiliaria (IFI) a fines de 2017. El 1% más rico está efectivamente sobrerrepresentado en la población de donantes , sin que hasta el momento se haya realizado su contribución, es objeto de un trabajo dedicado. Conclusión: sus donaciones no solo tienen una ambición caritativa, también sirven a objetivos políticos.
El tema tiene una importante dimensión presupuestaria porque las donaciones son deducibles de impuestos tanto para personas físicas como para empresas. La cantidad total de donaciones filantrópicas en Francia alcanzó los 8.500 millones de euros en 2019, de los cuales un tercio provino de donantes individuales. Sin embargo, el 66% de las sumas entregadas a organizaciones benéficas o políticas pueden deducirse del impuesto sobre la renta, mientras que las donaciones caritativas son deducibles en un 75% del ISF y el IFI; las donaciones políticas no son deducibles de este impuesto. Fue la ley TEPA (trabajo, empleo y poder adquisitivo), aprobada por Nicolas Sarkozy en 2007, la que introdujo la posibilidad de deducir el 75% de las donaciones benéficas del impuesto sobre el patrimonio (con un tope de 50.000 euros).
La reforma del ISF de 2017, que redujo en dos niveles el número de contribuyentes al sacar de su base los activos financieros, restringió mecánicamente el beneficio de esta ventaja fiscal. Para las personas que optaron por no participar en este impuesto, donar dinero a organizaciones benéficas ahora cuesta más: el costo aumenta del 25 % al 34 % del monto donado, mientras que el costo de una donación política no cambia.
Lo correcto es lo que más se beneficia
El estudio muestra que cuanto más aumenta el costo de las donaciones caritativas, más disminuyen y más aumentan las donaciones políticas. La supresión del ISF, que rebajó la cuantía media del impuesto en 10.820 euros para los que quedan sujetos y en 7.702 euros para los que lo han dejado, ha provocado un descenso de las donaciones benéficas, como temía el mundo asociativo en el tiempo. Al mismo tiempo, los autores observan una «Fuerte aumento de las contribuciones políticas» para contribuyentes fuera del ámbito tributario. A igual costo, estos últimos están más dispuestos a optar por dar a las organizaciones políticas. Entre 2016 y 2017, las donaciones caritativas bajo el ISF se redujeron en 267 millones de euros. “Esta disminución correspondería a un aumento de 758.117 euros por contribuciones políticas”, calcula la nota a partir de los datos fiscales. Un orden de magnitud cercano al total de donaciones al Partido Socialista (PS) ese año (casi 600.000 euros).
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