Alberto Núñez Feijóo quería ser juez, pero no se lo pudo permitir. Su padre quedó en el paro cuando terminó la carrera de Derecho, y optó entonces por una oposición menos compleja que pudiera sacarse en pocos meses. ¿Al tener más recursos, el ahora candidato del PP a la presidencia del Gobierno habría seguido estudiando? Nunca lo sabras. Y como él, muchos jóvenes que han renunciado a sus vocaciones por tener una situación familiar complicada, ante la cual la ministra de Trabajo y líder de Sumar ha lanzado un órdago: una “herencia universal” de 20.000 euros al alcanzar la mayoría de edad para estudiar, tomar o emancipar. La propuesta llega en visperas del inicio oficial de la campaña electoral y ha levantado ampollas tanto en la oposición como en el bloque de la izquierda. Las críticas no se centran tanto en su finalidad, igualar oportunidades, sino en su alcance universal y su financiación, “con un nuevo y ambicioso” impuesto a las grandes fortunas.
España no es un país tan desigual como Estados Unidos, e incluso saca mejor nota comparada con vecinos como Alemania. En este resultado, la propiedad inmobiliaria tiene un peso importante, más difundido que en otros países. Aun así, el ascensor social se ha estropeado en varios puntos, con brechas que se han ensanchado y que se ceban con los más jóvenes. «Hay tres grandes tendencias de las últimas décadas, y no solo en España: un gran crecimiento de la riqueza, mucho más concentrado que la renta y en gente de más edad. Los precios de activos como la vivienda han crecido ya los jóvenes les cuesta acumular riqueza”, CV Luis Bauluz, profesor de Cunef y coordinador del ciclo de riqueza del Laboratorio Mundial de Desigualdad.
Por un lado, está la desigualdad tradicional entre ricos y pobres. El 50% con menos renta tiene el 21% de los ingresos totales —11.220 euros por cabeza de media—. El 10% de arriba gana ocho veces más de media: 91.560 euros (34,5% del total), según el macroestudio Informe sobre la desigualdad en el mundo 2022. Estas distancias se han reducido en las últimas décadas, pero la crisis financiera ha frenado la convergencia. El 1% más rico tenía en sus manos del 17% de la renta nacional en 2019, frente al 13% de 2007, de acuerdo con un informe de EsadeEcPol. Esta desigualdad se transmite de padres a hijos. Menos del 4% de los nacidos entre 1980 y 1990 en las familias más pobres de España acaban en el 1% de la elite économique cuando tienen entre 30 y 36 años, apunta un estudio del centro de análisis Future Policy Lab.

Distribución de alquiler en España
Participación de 10% superior y 50% superior
pobre sobre el total de renta
Distribución de la riqueza en España
Participación 10% superior y 50% inferior
sobrio el total de la riqueza
Fuente: Informe sobre la Desigualdad en el Mundo
EL PAÍS

Distribución de alquiler en España
Participación de 10% superior y 50% superior
pobre sobre el total de renta
Distribución de la riqueza en España
Participación 10% superior y 50% inferior
sobrio el total de la riqueza
Fuente: Informe sobre la Desigualdad en el Mundo
EL PAÍS

Distribución de alquiler en España
Participación del 10 % más rico sobre y del 50 % más pobre sobre el total de renta
Distribución de la riqueza en España
Participación del 10% más rico sobre y del 50% más pobre sobre el total de la riqueza
Fuente: Informe sobre la Desigualdad en el Mundo
EL PAÍS
A cambio, la desigualdad medida en términos de riqueza no ha remitido desde la Gran Recesión: el 10% más rico posee el 57% del patrimonio total, mientras que el 50% tiene el 7%. Y aquí surge otro foco de inequidad, más oculto pero igual de áspero, porque fractura a los mismos hogares por dentro: la brecha intergeneracional. Hoy en día, los hijos son más pobres que sus padres: tienen más paro, sueldos menores, mucha precariedad y crisis económicas muy grandes tiene sus espaldas. El sistema económico tampoco los benefició. Los jubilados tienen garantizada la revalorización de sus pensiones —que este año ha costado más de los 10.000 millones qua calculado Sumar para financiar la herencia universal— y reconocidos más beneficios. Como apunta el economista Ignacio Conde-Ruiz en su libro Juventud atracada (Península, 2023), el futuro tampoco pinta de rosa: el peso del electorado joven es cada vez menor, lo que les complica imponer su agenda.
Brecha intergeneracional
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Los datos son elocuentes. Entre 1999 y 2015, la riqueza media de las personas con 65 años en España ha más que duplicado la riqueza media de las de las de 35 años, según recoge el Libro Blanco para la Reforma Fiscal. Hay más: el 65% de la pérdida patrimonial en España se explica por las herencias, como se refleja un artículo de los economistas Pedro Salas Rojo y Juan Gabriel Rodríguez.
Todos estos datos, subraya Bauluz, justificando la implementación de una herencia universal que, en su opinión, debería financiarse a través de un renovado impuesto de sucesiones, que hoy en día ingresa unos 2.500 millones al año. Estos datos, subrayan Bauluz, justificando la puesta en práctica de una herencia universal que, a su juicio, ha atravesado un convenio económico renovado impuesto de sucesiones. “El volumen anual de herencias (ante de impuestos) en España es de aproximadamente el 12% del PIB, y la recaudación que se requiere para la medida es de menos de un 1%, argumentó. El docente también apoya la universalidad, es decir que llegue a todos sin importar la renta, algo que ha suscitado recelos en algunos socios de Sumar. origen de la financiacion de la nueva medida: los mas ricos.
También la catedrática de Economía de la Universidad de Alcalá, Olga Cantó, apoya el carácter universal de una futura herencia para jóvenes. de hecho, informa España 2050 promovido por el Gobierno y en el que colaboró, ya proponía dos vías para reducir la desigualdad intergeneracional de riqueza en el futuro: una herencia pública universal y un fondo de inversión pública.
Tampoco la idea es nueva en la teoría, pero nadie la ha implementado, por lo que permanece en el limbo entre la utopía y la realidad. El primero en hablar de algo parecido fue el político estadounidense Thomas Paine, en 1797. En tiempos mucho más recientes, las ideas de rentas básicas y herencias universales han sido relanzadas de la mano de económicas como Anthony Atkinson o Thomas Piketty.
«El sistema impositivo grava la riqueza, pero no la puede redistribuir en el grado en que redistribuye la renta. a favor de los hogares con hijos que se pueden reforzar o implementar. mes. «Una política universal es muy cara, pero es muy fácil y llega a todos los sitios», subrayar. 8.000 millones, en el caso la ayuda tributase en el IRPF.
Fondos
Sumar aún no ha cerrado todos los flecos de su propuesta. “Como idea está bien, pero como propuesta práctica habría que estudiarla”, dice el catedrático de Economía de la Universidad de Barcelona, Alejandro Esteller. Lo que sí ha hecho la formación de Yolanda Díaz es calcular su coste: unos 10.000 millones, el 0,8% del PIB. “¿Este dinero se puede conseguir? Si. ¿Y pueden asumir todo su coste los más ricos? La respuesta rápida es que nunca se ha conseguido”, zanja Francisco de la Torre, inspector de Hacienda del Estado y autor del libro Y esto, ¿quién lo paga? (Debate, 2023). El impuesto sobre el patrimonio, muy polémico y foco de batallas políticas entre territorios —su gestión está cedida a las comunidades— ingresa unos 1.200 millones al año. La previsión para el nuevo tributo temporal tiene la gran fortuna de que se recaudará este año por primera vez es de 1.500 millones, una cifra que organismos como la Autoridad Fiscal han rebajado a 700 millones. En ambos casos, importa que estén muy lejos de la cifra necesaria para financiar la herencia universal. «Sin considerar que el espantoso del patrimonio de las grandes fortunas está en valores mobiliarios», que se pueden mover de un sitio a otro y huir del fisco, añade.
Para contextualizar, De la Torre recuerda que la subida generalizada de impuesto que acometió en 2012 el Gobierno del PP consiguió unos 12.000 millones adicionales. Más potencial y menos controversias en torno a su naturaleza tiene el impuesto de sucesiones. Lo tienen muchos países —el patrimonio solo España dentro de la UE—, pero ingresa poco (2.500 millones) y está lleno de agujeros difíciles de cerrar por estar descentralizado. “No hay una consideración realista de que pueda recaudar cinco o seis veces más, y creo que los grandes gastos del Estado se deben financiar con grandes impuestos”, reflexionó el inspector de Hacienda. “Es cierto que los jóvenes en España necesitan más oportunidades y políticas sociales, pero que se pueden pagar. Tan hay como buscar la eficiencia del dinero”.
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